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Detrás de una sonrisa aparentemente normal, puede existir una condición que afecta tanto la estética como la funcionalidad de la boca: el prognatismo. Esta alteración, caracterizada por la protrusión excesiva de la mandíbula inferior en relación con el maxilar superior, genera una desproporción facial que impacta en la mordida, la masticación e incluso en la autoestima de quienes la padecen. 

En este artículo, te explicaremos qué es prognatismo mandibular, sus causas y las opciones disponibles para su corrección. ¡Sigue leyendo! 

¿Qué es el prognatismo?

El prognatismo, también conocido como clase III esquelética, es una condición dentofacial que se caracteriza por la protrusión excesiva de la mandíbula inferior en relación con el maxilar superior. Esta desproporción ósea genera una mordida cruzada, donde los dientes inferiores sobresalen de los superiores, alterando la estética facial y ocasionando problemas funcionales en la boca. 

El prognatismo puede clasificarse en dos tipos:

  • Prognatismo maxilar: en este tipo, la mandíbula presenta un tamaño y posición normales, mientras que el maxilar superior se encuentra retraído o poco desarrollado. Esto genera una apariencia de “mentón prominente” y una mordida cruzada posterior. 
  • Prognatismo mandibular: en este caso, la mandíbula presenta un crecimiento excesivo en relación con el maxilar superior. Esto ocasiona una protrusión evidente del mentón, una mordida cruzada anterior y, en algunos casos, problemas de respiración y apnea del sueño. 

¿Cuáles son las consecuencias del prognatismo?

Las consecuencias del prognatismo mandibular pueden incluir diversos problemas que afectan tanto la salud bucodental como la calidad de vida de quienes lo padecen: 

  • Problemas estéticos. 
  • Dolores de cabeza. 
  • Molestias en la masticación. 
  • Sobrecargas en la articulación temporomandibular (ATM) y dolores de mandíbula.
  • Problemas de dicción. 
  • Contactos no deseados entre las piezas dentales. 

¿Cuáles son las causas del prognatismo?

El prognatismo tiene su origen en una compleja interacción de factores genéticos y ambientales. Si bien aún se realizan investigaciones para comprender a fondo los mecanismos exactos que lo desencadenan, podemos identificar las principales causas que contribuyen a su desarrollo: 

Predisposición genética

La evidencia científica sugiere que el prognatismo tiene un fuerte componente hereditario. Si uno o ambos padres padecen esta condición, existe una mayor probabilidad de que sus hijos también la desarrollen. Esto se debe a que ciertos genes pueden influir en el crecimiento y desarrollo de los huesos maxilares y mandibulares, determinando su forma y posición. 

Crecimiento mandibular excesivo

En algunos casos, el prognatismo mandibular se origina por un crecimiento excesivo de la mandíbula durante el desarrollo. Esta aceleración en el crecimiento óseo puede estar relacionada con factores genéticos, desequilibrios hormonales o incluso con la presencia de tumores benignos en la mandíbula. 

Desarrollo deficiente del maxilar superior

Por el contrario, el prognatismo maxilar puede surgir como consecuencia de un desarrollo deficiente del maxilar superior. Este crecimiento insuficiente del hueso superior puede estar asociado a factores como labio fisurado, paladar hendido o síndromes congénitos que afectan el desarrollo facial. 

Factores ambientales

Aunque la genética juega un papel preponderante, algunos estudios sugieren que ciertos factores ambientales podrían influir en el desarrollo del prognatismo. Entre estos encontramos: 

  • Hábitos de succión prolongados: la succión prolongada del dedo pulgar, chupete u otros objetos durante la infancia puede ejercer presión sobre los dientes y los huesos maxilares, alterando su desarrollo normal. 
  • Traumatismos faciales: lesiones graves en la cara durante la infancia o adolescencia podrían afectar el crecimiento de los huesos maxilares y mandibulares, aumentando el riesgo de prognatismo. 
  • Enfermedades sistémicas: algunas enfermedades sistémicas, como la acromegalia o el gigantismo, pueden ocasionar un crecimiento excesivo de los huesos, incluyendo la mandíbula, lo que podría derivar en prognatismo. 

Es importante destacar que, en muchos casos, el prognatismo se debe a una combinación de factores genéticos y ambientales. La interacción de estos elementos determina la severidad de la condición y las características específicas que presenta cada individuo.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento disponibles para corregir el prognatismo?

El prognatismo ya no tiene que ser una barrera para disfrutar de una sonrisa radiante y una vida plena. Afortunadamente, la odontología moderna ofrece diversas opciones de tratamiento, cada una con sus características y beneficios, que permiten abordar el prognatismo de manera integral y efectiva. 

Ortodoncia

La ortodoncia es la piedra angular del tratamiento del prognatismo leve a moderado. Mediante la colocación de brackets o alineadores transparentes, se reubican los dientes para corregir la moralidad cruzada y mejorar la alineación dental. En algunos casos, la ortodoncia se complementa con la extracción de algunos dientes para crear espacio y optimizar el resultado. 

Cirugía ortognática

En casos de prognatismo severo o cuando la ortodoncia por sí sola no es suficiente, la cirugía ortognática se convierte en la opción ideal. Este procedimiento consiste en el reajuste quirúrgico de los huesos maxilares y mandibulares para reposicionarlos en una armonía facial y funcional adecuada. La cirugía ortognática se realiza bajo anestesia general y requiere un periodo de recuperación postoperatorio. 

Combinación de ortodoncia y cirugía ortognática

En muchos casos de prognatismo severo, la mejor opción de tratamiento es la combinación de ortodoncia y cirugía ortognática. La ortodoncia se utiliza para preparar los dientes para la cirugía y realizar ajustes posteriores, mientras que la cirugía ortognática corrige la desproporción ósea. Esta combinación permite lograr resultados estéticos y funcionales óptimos. 

Aparatología funcional

En algunos casos de prognatismo leve en niños, se pueden utilizar aparatos funcionales para controlar el crecimiento de los huesos maxilares y mandibulares, previniendo el desarrollo de la condición o minimizando su severidad. 

Terapia miofuncional

La terapia miofuncional complementa los tratamientos de ortodoncia y cirugía ortognática, ayudando a corregir hábitos inadecuados de la musculatura facial que pueden contribuir al prognatismo. Esta terapia también puede mejorar la respiración y la deglución. 

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