Artículo publicado por Clínica Ramis Gandía. Revisado clínicamente por nuestro equipo médico especialista en ortodoncia. Última revisión: julio 2026.

Resumen: El canino incluido es un diente que no consigue erupcionar correctamente y queda retenido dentro del hueso. Es uno de los problemas de erupción más frecuentes en la adolescencia y tiene mejor pronóstico cuanto antes se detecta. El tratamiento habitual combina cirugía menor y ortodoncia para guiar el diente a su posición correcta.

El canino incluido es la pieza dental que más frecuentemente queda retenida en el hueso sin conseguir salir por sí sola, después de las muelas del juicio. En los casos que vemos en consulta en nuestra clínica en Inca, la mayoría llegan remitidos desde la revisión de odontopediatría o por una radiografía panorámica de rutina. Los que se detectan antes de los 13-14 años tienen considerablemente mejor pronóstico que los que se descubren en edad adulta.

Por qué se produce el canino incluido

El canino superior tiene el recorrido eruptivo más largo de toda la dentición permanente. Empieza a formarse muy cerca del suelo de la órbita ocular y tiene que viajar hacia abajo para ocupar su sitio en el arco dental. Ese recorrido largo hace que cualquier obstáculo —falta de espacio, posición anómala del germen, dientes de leche que no se caen a tiempo— pueda desviar su trayectoria y provocar que quede incluido.

Las causas más frecuentes son:

  • Falta de espacio en el arco dental, habitualmente por un arco estrecho o por dientes de tamaño grande.
  • Persistencia del canino temporal, que no se cae cuando debería y bloquea la erupción del definitivo.
  • Posición anómala del germen desde el desarrollo, sin causa aparente.
  • Presencia de dientes supernumerarios o quistes que obstruyen el trayecto.

La importancia del diagnóstico precoz

Según las recomendaciones de la Sociedad Española de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial (SEDO), la primera valoración ortodóncica conviene hacerla alrededor de los 6-7 años, cuando ya han erupcionado los primeros dientes definitivos. Esta revisión temprana permite detectar señales de riesgo de inclusión del canino antes de que el problema esté consolidado.

Entre los 10 y los 13 años hay una ventana de actuación especialmente favorable: si se detecta que el canino está mal posicionado pero aún no ha completado su formación, hay maniobras relativamente sencillas —extracción del canino temporal, creación de espacio con ortodoncia interceptiva— que pueden reorientar la erupción y evitar una cirugía más compleja después.

En Clínica Ramis Gandía incluimos la valoración del estado eruptivo en las revisiones de odontopediatría. Si hay alguna señal de riesgo, lo comunicamos en ese momento para actuar dentro de la ventana más favorable.

Cómo se trata el canino incluido

El tratamiento depende de la posición del canino, de su grado de formación y de la edad del paciente. En la mayoría de los casos el abordaje combina dos fases.

La primera es quirúrgica: mediante una pequeña intervención se expone la corona del canino incluido y se coloca un aditamento —habitualmente un bracket o un botón— sobre el diente. Esta parte es sencilla y se hace con anestesia local.

La segunda es ortodóncica: a través de una cadena elástica o un muelle conectados al aditamento, la ortodoncia aplica una tracción suave y controlada que va guiando el canino hacia su posición correcta en el arco. Es un proceso gradual que requiere tiempo y seguimiento periódico.

En los casos favorables —canino bien posicionado, detectado pronto, buen hueso de soporte— el pronóstico es muy bueno y el diente puede quedar perfectamente integrado en el arco con función normal. En casos más complejos —canino muy alto, con reabsorción de raíces adyacentes o en pacientes adultos— el tratamiento es más largo y el resultado menos predecible.

Cuando el diente está muy mal posicionado, muy anquilosado o ha generado daño importante en las piezas vecinas, la extracción puede ser la opción más adecuada. En ese caso se planifica el espacio y, si procede, el reemplazo con implante dental una vez terminado el crecimiento.

Lo que ocurre si no se trata

Un canino incluido que no se aborda no desaparece solo. Con el tiempo puede generar reabsorción de las raíces de los dientes adyacentes —los incisivos laterales son especialmente vulnerables—, quistes foliculares alrededor de la corona del diente retenido, o alteraciones en la oclusión por falta del canino en el arco.

En adultos que llegan con un canino incluido no diagnosticado en la infancia, las opciones se reducen. La ortodoncia puede intentar la tracción, pero el hueso es menos maleable, el riesgo de anquilosis es mayor y el proceso es más largo. En algunos casos la extracción es inevitable.

Por eso insistimos en las revisiones periódicas de odontopediatría en Inca y la comarca. No para tratar lo que no hace falta —sino para detectar a tiempo lo que, si se deja, se complica.

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¿Si se extrae el canino incluido, qué pasa con ese espacio?

Fuentes: Sociedad Española de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial (SEDO). Publicado en julio 2026. Última revisión clínica: julio 2026.